Las Alpujarras


   
LAS ALPUJARRAS... UN PARAÍSO RURAL

Viaje al último refugio de los árabes

Recuerdos del pasado
Situadas al sur de los gigantescos montes Mulhacén y Veleta, las Alpujarras tuvieron durante cientos de años la fama de ser invencibles. Romanos, árabes, españoles e incluso los franceses, intentaron conquistarlas, pero solo los musulmanes consiguieron mantenerse en las Alpujarras durante un largo periodo. Hasta el siglo XVI fueron ellos los dueños de la región alpina. Después, esta bonita zona cayó en el olvido, hasta que los viajeros de la época romántica la volvieron a descubrir. Sus tradiciones y costumbres se han conservado hasta hoy.

La Alpujarra es única, un lugar de impresionante belleza natural con un clima delicioso que ha conseguido mantenerse a salvo de los destrozos ecológicos del siglo XX. Dominada por los picos agrestes y magníficos de Sierra Nevada, sus laderas están recortadas por profundos barrancos y fértiles valles , ricos en árboles frutales y pastos.

Las vistas panorámicas se encuentran en todas direcciones: desde los picos nevados del Veleta y del Mulhacén hasta el Mediterráneo, más allá de los montes costeros.
Cuando se pone el sol, las montañas del Rif aparecen a veces, al otro lado del mar
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La variedad del paisaje y los contrastes de la topografía han dado a la Alpujarra una vida vegetal abundante y diversa; la región alberga el mayor número de especies botánicas únicas en Europa. Manadas de cabras montesas y de jabalíes pueblan la sierra, águilas y gavilanes sus cielos. La zona ha sido declarada Parque Natural, Parque Nacional y la UNESCO le ha otorgado el estatus de Reserva de la Biosfera.

A unos diez kilómetros de la Costa, el clima es típico de Andalucía pero más fresco en verano. El aire de la montaña es el más limpio de Europa.

La Alpujarra es el nombre que dieron los moros a la región; cuando fueron expulsados de granada, allí encontraron un refugio durante más de cien años. Su legado se encuentra en todas partes, sobre todo en la arquitectura de los pueblos de montaña que siguen impregnados del encanto que les dieron los beréberes. Las casas de piedra encalada con sus techos planos y características chimeneas, se apiñan improvisadamente en calles estrechas, irregulares y retorcidas. Muchas se adornan de flores en la primavera hasta finales del verano.


En los pueblos, el paso de la vida es lento y apacible. Rebaños de ovejas y cabras son llevados por las calles, los ancianos descansan a la sombra, contemplando el mundo.

Esto es España con todo su sabor ... Una campiña ideal para andar, montar a caballo, hacer excursiones con bicicleta de montaña y dedicarse a una gran variedad de actividades a las cuales nos invita la naturaleza, o sencillamente relajarse, fuera de todo, libre de las tensiones de una vida cotidiana apresurada.

Para los que desean descubrir algo más, Granada, la Alhambra, están a una hora en coche. Hacia el sur, la Costa del Sol a la misma distancia. En invierno, la estación de esquí de Sierra Nevada. Esquiar por la mañana, tomar el sol en la Costa por la tarde y acabar con la contemplación de una puesta de sol sobre las montañas de la Alpujarra
...Hay pocos lugares que ofrecen esto.